He jurado en arameo cuando me he dado cuenta de que he perdido las notas de cata que había tomado de tres fantásticos vinos blancos que he podido probar esta semana. Cosas de la informática y, seguro, de la torpeza de uno con ella.
Afortunadamente el impacto de sensaciones ha sido lo suficientemente profundo, y es muy reciente, para poder por lo menos esbozar a grandes rasgos el caracter de los tres vinos. Tengo botellas adicionales de alguno de ellos, así que habrá más ocasiones de detenernos en su descripción en detalle.
Dos de los vinos proceden del Loira, de Touraine: uno de Vouvray y el otro justamente de la orilla de enfrente, de Montlouis. El tercero es un Borgoña, de la parte central de la Côte de Beaune: Meursault. Tres vinos absolutamente diferentes, todos jovencísimos, cada uno con su personalidad propia, y deliciosos cada uno en su estilo.
Huet Le Mont Sec, Vouvray, 2005 (20 €)
Este Le Mont Sec de 2005 enamora. Sin duda dará mucho de sí con el tiempo, algo más que probado por
Huet, una bodega con vinos con una capacidad de envejecimiento prodigiosa. Pero en este momento el vino es de una precisión y una elegancia que te desarma.
La nariz es pura, cristalina. Hago memoria y no recuerdo un vino blanco que haya probado recientemente con esta pureza. La fruta es nítida. La mineralidad intensa. El vino se intuye en nariz seco y fresco. Una maravilla. En boca es una explosión apoteósica, pero de elegancia. Fruta y mineralidad a raudales, junto a una acidez cítrica y un final que parece eterno. Me ha parecido sencillamente maravilloso. Estoy deseando probar el resto de vinos que la bodega ha elaborado en 2005. ¿Quién da más por este precio? Imprescindible.
François Chidaine Clos du Breuil, Montlouis-sur-Loire, 2004 (17 €)
Un estilo de vino radicalmente distinto. Mantiene el carácter fresco de su vecino de la orilla de enfrente, pero aquí la nariz es más exótica y floral (madreselva), sin resultar (lo cual es un descanso en los tiempos que corren) pesada ni cansina. En boca tiene un curioso carácter como salino, que me dicen que se encuentra con más claridad todavía en el "Choisilles" del mismo productor. Nuevamente un final largo y fresco. Muy interesante y agradable vino.
Jacques Prieur Clos de Mazeray, Meursault, 2004 (46 €)
Clos de Mazeray es un
monopole (finca de propiedad exclusiva) de Jacques Prieur situado a la misma salida de la villa de Meursault.
Se trata de un vino con la nariz característica de la chardonnay borgoñona, tan radicalmente distinta de los vinos de esta variedad a los que estamos acostumbrados en España, y notas de crianza de un carácter casi cremoso. En boca tiene una estructura poderosa, pero es fresco gracias a una acidez fantástica. Larguísimo. Un vino seductor en esta fase tan joven. Un sólo pero: el precio.
Probando este tipo de vinos de Borgoña uno entiende bastante bien a dónde apunta Chivite con su Chardonnay Colección 125 Fermentado en Barrica, el único chardonnay español que, en mi opinión, recuerda estilísticamente de una forma (relativamente) clara a los chardonnays borgoñones. Y es que, como comentábamos mientras disfrutábamos del vino, el clima marca.
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