27 septiembre, 2007

Cuarteto de Gloria

Me encantan esas comidas con buenos amigos en las que se comparten horas de conversación acompañadas de unas copas de vino. Sobre todo si son como estos.

Con unos camarones, un fantástico Fino Macharnudo Alto de Bodegas Valdespino, un fino de inigualable intensidad que va adquiriendo nuevos matices a medida que pasan los meses. Con el jamón ibérico, el champagne Charles Heidsieck Mis en Cave 2003, en la misma línea del excelente Mis en Cave 2001.

El queso Gamonedo, traído de Asturias en su fase joven, no necesitó de acompañamiento líquido. No lo echamos de menos. Estupendo "on its own".

Un rojísimo cabracho cocinado al horno tuvo su perfecto compañero en el Trimbach Cuvée Fréderic Emile, Alsace, 1999. Este vino ha tenido una evolución magnífica desde la anterior botella, tomada hace algo más de un año, y empieza ahora a entrar en una fase que promete ser interesante.

Para finalizar la comida, un exquisito Palo Cortado Bota Punta, de la serie "La bota de...". Un pedazo de vino de Jerez que invita a beber y disfrutar. Pleno de equilibrio, elegante y complejísimo.

¿Se puede pedir más que sentarse a una mesa a disfrutar de una buena comida, una larga conversación con amigos y estos cuatro vinos?

Decía Ramón Trecet: "Buscad la belleza; es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo".

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23 agosto, 2007

Fino Macharnudo Alto, Jerez, NV

El Fino Macharnudo Alto de Bodegas Valdespino es la entrega número 7 de la serie "La bota de...". Después de deleitarme con la Manzanilla Las Cañas y de leer buenos comentarios de algún catador de confianza, me lanzé a comprar unas botellitas de este fino y del Palo Cortado Bota Punta. Este segundo ya queda para ser comentado en otro momento.

El vino proviene de una saca realizada en Abril de 2007 de 18 de las 69 botas que componen la solera más antigüa de este vino, en las que ha permanecido una media de 10 años. La uva procede de la finca Macharnudo Alto, una finca considerada privilegiada y que es propiedad de Valdespino desde hace siglos. Estamos hablando por tanto de un auténtico fino de terruño. Este fino se elabora según el clásico sistema de fermentación en botas, en las cuales el vino continúa su crianza biológica bajo velo de flor. Fue embotellado en rama para preservar toda su intensidad, lo que desde luego se aprecia en su color, su aroma y su paso por boca. En total son 2.500 botellas para disfrute de los afortunados que logren hacerse con alguna.

El vino en copa es de un intenso color dorado que tira casi a un ambarino cobrizo. Impactante para el color que acostumbran a tener los finos que consumo habitualmente. La nariz es muy intensa, con un importante peso de todos los aromas aportados por su larga crianza en viejas botas de 36 arrobas. Boca plena de sensaciones amargas, saladas y punzantes, con presencia de notas de almendras y notas de salitre, destacando una extrema sequedad. La personalidad de un fino llevada a su máxima expresión. Tiene a la vez fuerza y frescura. Final larguísimo. Sobran los descriptores más detallados: este vino es una perfecta combinación de intensidad, complejidad y clase, algo nada fácil de encontrar en una misma botella.

Para completar esta información reproduzco parte de la contraetiqueta de este vino, que dice que "en la mesa, es éste un vino versátil donde los haya: mollejas de cordero salteadas al ajillo, sushi de atún rojo, cap i pota, frescos bocartes fritos, ... Sírvase desde unos 9/10º, donde se mostrará más ligero y refrescante, hasta unos 14/15º, donde expresará en plenitud su compleja y rica gama aromática".

Composición varietal: 100% Palomino Fino
Graduación: 15%
Precio: 15 euros.
Fecha degustación: Agosto 2007
Consumo: 2007-2008
Otras Referencias: El Baranda, Encantadísimo
¿Has probado este vino? Envía tu enlace y lo referenciaré

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