Cuarteto de Gloria
Me encantan esas comidas con buenos amigos en las que se comparten horas de conversación acompañadas de unas copas de vino. Sobre todo si son como estos.
El queso Gamonedo, traído de Asturias en su fase joven, no necesitó de acompañamiento líquido. No lo echamos de menos. Estupendo "on its own".
Un rojísimo cabracho cocinado al horno tuvo su perfecto compañero en el Trimbach Cuvée Fréderic Emile, Alsace, 1999. Este vino ha tenido una evolución magnífica desde la anterior botella, tomada hace algo más de un año, y empieza ahora a entrar en una fase que promete ser interesante.
Para finalizar la comida, un exquisito Palo Cortado Bota Punta, de la serie "La bota de...". Un pedazo de vino de Jerez que invita a beber y disfrutar. Pleno de equilibrio, elegante y complejísimo.
¿Se puede pedir más que sentarse a una mesa a disfrutar de una buena comida, una larga conversación con amigos y estos cuatro vinos?
Decía Ramón Trecet: "Buscad la belleza; es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo".
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