Cata de Vinos Alemanes: Espumoso y Dulces
Para terminar con el recorrido por distintos vinos alemanes guiados por Michael Wöhr, después de los ökonomierat Rebholz Kastanienbusch y los Heyman-Löwenstein Uhlen, atacamos un espumoso y una serie de cuatro vinos en orden creciente de azúcar residual. Una bonita apoteósis final para una gran sesión de disfrute de vinos alemanes.
Diel Goldloch Riesling Sekt Brut, Nahe, 2000
Un espumoso seco elaborado con uva riesling. Fecha de degüelle de Diciembre de 2004. 12º de alcohol. Los espumosos de riesling, según nos cuenta Michael Wöhr, son vinos que necesitan mucho tiempo, resultando de jóvenes incluso desequilibrados. Este desde luego, a sus 7 años, se mostró muy atractivo.
Mi primer espumoso alemán resulta ser un vino muy diferente de las referencias que mejor conozco. Muy diferente de un cava desde luego, pero también de los vinos de Champagne. No hay aquí esas claras notas de levaduras, de bollería, de panadería. La nariz destaca por sus bonitas notas de regaliz, melocotón blanco y boletus edulis, sobre un claro fondo mineral. En boca es muy seco, con una agradable y finísima pero punzante burbuja, y un gran espinazo acídico. Además de una bonita mineralidad hay sobretonos de cardamomo y jengibre.
Peter Jakob Kühn Lenchen Riesling Spätlese, Rheingau, 2003
Pasamos a los vinos con más azucar residual con este vino de Kühn. Se trata de un vendimia tardía (Spätlese) con 80 gramos de azúcar por litro y 11º de alcohol.
Un vino en el que destacan las notas de albaricoque y pegamento (aportado por la sobremaduración). Goloso, aunque con buena acidez en boca, a pesar de la complicada añada.
Grans-Fassian Trittenheimer Apotheke Riesling Auslese GK, Mosel-Saar-Ruwer, 1998
Una añada con maduración muy tardía, como sucedió en 2004, hecho que proporciona en ambos casos vinos de intensa mineralidad. Se produjeron sólo 650 litros de este vino, con un azúcar residual de 93 gr./l. y nada menos que una acidez total de 9 gr./l. Este mismo vino lo podéis ver en la nota de cata de la añada 1997 de Joan G. Pallares.
El vino tiene una preciosa nariz de té negro, albahaca, hierba cortada, con algunas notas de queroseno. Precioso fondo mineral. La acidez, grandísima, equilibra a la perfección un dulzor glorioso. Fantástico. Y jovencísimo. ¿Le esperamos otras dos décadas?
Grans-Fassian Riesling Eiswein GK, Mosel-Saar-Ruwer, 1992
Pasamos a este "vino de hielo" cuya elaboración como es probablemente bien sabido es notablemente diferente a la de los vinos dulces de uvas invadidas por botrytis, vendimiados tardíamente. Lo que hace que las grandes añadas de Eiswein (1996, 1998, 2002, 2004) sean pocas veces coincidentes con las grandes añadas de botrytis, ya que para la elaboración de un gran Eiswein es deseable poca humedad en Otoño (el factor que precisamente facilita el desarrollo de la botrytis).
Pasamos ya en este vino a un azúcar residual de 158 gr./l., pero con una acidez total que asciende hasta los 12,8 gr./l. que literalmente camufla cualquier despunte de excesivo dulzor.
El vino presenta aromas farmacéuticos, de caramelo y azúcar quemado. Hay también notas de setas (champiñón), algo muy inhabitual en los eiswein. No encontraremos aquí, sin embargo, los aromas de miel tan caracterísitcos de la botrytis de los BA y TBA. Buen vino que sin embargo quedo literalmente eclipsado por el siguiente:
Weingut Wittman Aulerde "S" Westhofen TBA GK, Rheinhessen, 2003
Un TBA (Selección de las pasas más secas/deshidratadas) con nada mnenos que 349 gr./l. de azúcar residual del que se elaboraron sólo 160 litros. Botella de 375 ml., que fuimos afortunados de poder probar.
Un vino golosón, intensísimo, densísimo, con notas de pegamento imedio y amieladas. Jovencísimo, muy primario, pero precioso. Si hay que poner algún pero quizás sea la acidez algo justa en mi opinión. La añada marca.
Un espumoso seco elaborado con uva riesling. Fecha de degüelle de Diciembre de 2004. 12º de alcohol. Los espumosos de riesling, según nos cuenta Michael Wöhr, son vinos que necesitan mucho tiempo, resultando de jóvenes incluso desequilibrados. Este desde luego, a sus 7 años, se mostró muy atractivo.Mi primer espumoso alemán resulta ser un vino muy diferente de las referencias que mejor conozco. Muy diferente de un cava desde luego, pero también de los vinos de Champagne. No hay aquí esas claras notas de levaduras, de bollería, de panadería. La nariz destaca por sus bonitas notas de regaliz, melocotón blanco y boletus edulis, sobre un claro fondo mineral. En boca es muy seco, con una agradable y finísima pero punzante burbuja, y un gran espinazo acídico. Además de una bonita mineralidad hay sobretonos de cardamomo y jengibre.
Peter Jakob Kühn Lenchen Riesling Spätlese, Rheingau, 2003
Pasamos a los vinos con más azucar residual con este vino de Kühn. Se trata de un vendimia tardía (Spätlese) con 80 gramos de azúcar por litro y 11º de alcohol.
Un vino en el que destacan las notas de albaricoque y pegamento (aportado por la sobremaduración). Goloso, aunque con buena acidez en boca, a pesar de la complicada añada.
Grans-Fassian Trittenheimer Apotheke Riesling Auslese GK, Mosel-Saar-Ruwer, 1998
Una añada con maduración muy tardía, como sucedió en 2004, hecho que proporciona en ambos casos vinos de intensa mineralidad. Se produjeron sólo 650 litros de este vino, con un azúcar residual de 93 gr./l. y nada menos que una acidez total de 9 gr./l. Este mismo vino lo podéis ver en la nota de cata de la añada 1997 de Joan G. Pallares.
El vino tiene una preciosa nariz de té negro, albahaca, hierba cortada, con algunas notas de queroseno. Precioso fondo mineral. La acidez, grandísima, equilibra a la perfección un dulzor glorioso. Fantástico. Y jovencísimo. ¿Le esperamos otras dos décadas?
Grans-Fassian Riesling Eiswein GK, Mosel-Saar-Ruwer, 1992
Pasamos a este "vino de hielo" cuya elaboración como es probablemente bien sabido es notablemente diferente a la de los vinos dulces de uvas invadidas por botrytis, vendimiados tardíamente. Lo que hace que las grandes añadas de Eiswein (1996, 1998, 2002, 2004) sean pocas veces coincidentes con las grandes añadas de botrytis, ya que para la elaboración de un gran Eiswein es deseable poca humedad en Otoño (el factor que precisamente facilita el desarrollo de la botrytis).
Pasamos ya en este vino a un azúcar residual de 158 gr./l., pero con una acidez total que asciende hasta los 12,8 gr./l. que literalmente camufla cualquier despunte de excesivo dulzor.
El vino presenta aromas farmacéuticos, de caramelo y azúcar quemado. Hay también notas de setas (champiñón), algo muy inhabitual en los eiswein. No encontraremos aquí, sin embargo, los aromas de miel tan caracterísitcos de la botrytis de los BA y TBA. Buen vino que sin embargo quedo literalmente eclipsado por el siguiente:
Weingut Wittman Aulerde "S" Westhofen TBA GK, Rheinhessen, 2003
Un TBA (Selección de las pasas más secas/deshidratadas) con nada mnenos que 349 gr./l. de azúcar residual del que se elaboraron sólo 160 litros. Botella de 375 ml., que fuimos afortunados de poder probar.
Un vino golosón, intensísimo, densísimo, con notas de pegamento imedio y amieladas. Jovencísimo, muy primario, pero precioso. Si hay que poner algún pero quizás sea la acidez algo justa en mi opinión. La añada marca.
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