05 febrero, 2007

Cata de Barolos en el VI Encuentro Verema: la Charla

Cierro mis crónicas de lo acontecido en el VI Encuentro Verema con el relato de la cata de vinos del Piamonte que se celebró el sábado 27 de Enero. Si tomar un buen barolo es siempre un placer, poner uno al lado de otro a cinco de estos vinos es algo ciertamente especial. Con las pocas oportunidades que damos en la mayoría de los países hispanoablantes a los vinos italianos, es un lujo poder juntar cinco grandes vinos de Barolo, Piamonte, en una cata comentada por sus productores.

La cata fue introducida y dirigida por Juancho Asenjo, seguramente una de las personas que mejor entienden estos vinos en España. Juancho transmitió su pasión por este vino a pesar de las limitaciones de tiempo que tenía la sesión. Transmitió perfectamente el carácter especial de la uva Nebbiolo y las peculiaridades del Barolo que hacen a este vino tan especial.

La Nebbiolo es una variedad de ciclo largo, de temprana floración y maduración tardía, que confiere al Barolo los rasgos distintivos de este vino: pocos antocianos (lo que da una capa baja), acidez en tartárico alta, Ph bajo, grado alcohólico alto, importante extracto seco, ... Son vinos con una tanicidad y una acidez feroces en su juventud, lo que hace que a veces se califiquen como vinos "dificiles". Sin embargo, cuando maduran con el paso del tiempo en botella, y sus componentes se van integrando, pueden dar lugar a vinos auténticamente maravillosos.

Juancho Asenjo los calificó de vinos "de final de recorrido". Yo, que me considero desde luego muchísimo más cerca del inicio de recorrido que del final en esto del vino, sólo sé que tuve una nueva prueba de los secretos que esconden estos vinos. Tan alejados de las modas y tendencias actuales, pero tan auténticos y con una especificidad que da ganas de gritar: ¡viva la personalidad y viva la diversidad!

Vinos contra corriente. De capa baja cuando alguien en estos tiempos ha decidido que el aspecto bien cubierto otorga de partida no-sé-cuantos puntos a un vino. De acidez alta que invita a comer con él, cuando la moda actual parece ser más bien una baja acidez, unos vinos golosones. Vinos que necesitan tiempo, en un mundo en el que ni la paciencia, ni el esfuerzo, ni la perseverancia parecen ser valores muy apreciados; bien al contrario, se espera la recompensa rápida, ligando acción y reacción como una relación unívoca sin lapso de tiempo entre medio.

¡Ah, sí! Estábamos hablando de vinos y de las sensaciones que estos nos producen cuando los disfrutamos. Pero eso será ya en la segunda parte de este post.

[continúa con la cata de los vinos...]

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4 Comments:

Blogger La Guarda de Navarra said...

Tienes y no tienes razón. Estoy de acuerdo en que todos los vinos no tienen por que ser de intensidad cromatica alta, pueden ser de capa baja, tambien en que no sean todos golosones. Pero en el fondo de todo esto debería subyacer la mano de cada bodeguero y sobre todo el terroir, terruño o pago. Si es que son lo mismo.
Cada vino debe representar su procedencia y la variedad. Tu lo has explicado con la nebbiolo y yo lo confirmo con la viura. Por que diablos se han de buscar vinos de viura en Rioja con la fragancia e intensidad de la chardonnay, por ejemplo. Cada vino debe ser distinto y debemos huir de los estereotipos. Luego juzgaremos en el mercado lo bueno y lo menos bueno, pero me parece adulterar el mundo del vino con modas que ademas serán pasajeras.
No conozco demasiado la nebbiolo pero desde luego leyendo tus breves lineas se lo que encontraré y no me sorprenderá. Me armaré de paciencia y esperaré que pase el tiempo para disfrutar de verdad con un gran vino italiano

06 febrero, 2007  
Blogger SobreVino said...

La Guarda,

Precisamente lo que intento decir es que me parece enriquecedora la diversidad, y empobrecedor todo lo que sea homogeneizador.

Un vino mediterráneo tiene que ser mediterráneo, lo que no tiene que ser necesariamente sinónimo de vino "gritón", EMO.

Un vino hecho con nebbiolo, por lo que yo conozco, es capaz de expresar de forma única UN terruño, y no tiene porque intentar imitar a otros vinos, porque él también es inimitable en su propio estilo. Y eso mismo es bastante trasladable a otras uvas y otras regiones. Lo que digo es que visto lo que pasa por mi copa, parece que esto muchas veces no se consiguiese, y probablemente no se busca.

Cada uno que decida libremente, pero para ello debe haber dónde elegir: diversidad, por favor :-)

EMHO, un buen viura riojano puede ser tan maravilloso como un chardonnay borgoñón. Ni mejor ni peor. Ambos maravillosos expresando lo que son.

Un saludo,

SobreVino

06 febrero, 2007  
Anonymous nopisto said...

Estoy totalmente de acuerdo con tus apreciaciones y espero ansioso la segunda parte de la crónica. Yo es que soy Nebbiolo positivo.

06 febrero, 2007  
Blogger La Guarda de Navarra said...

Correcto. Juntos como hermanos y en paz.
Un saludo.

06 febrero, 2007  

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