08 diciembre, 2006

Vinos que Hacen Trampas

Enorme escándalo el que se ha montado en Nueva Zelanda, al conocerse que un productor de vino remitió una muestra a un concurso que no se correpondía con el vino que pone en el mercado.

El vino en cuestión, el Wither Hills Sauvignon Blanc 2006 (o, por lo que sabemos ahora, su alter ego), ganó la medalla de oro en el principal evento vinícola de Nueva Zelanda. Al destaparse el escándalo, se le ha retirado el premio. A juzgar por la captura realizada hace unas horas en la web de la bodega (ver foto), parece que les está costando un poco devolver la medalla...

Mientras el productor, en una nota publicada en su web, niega toda intencionalidad y lo achaca a que "las botellas catadas y las comercializadas no eran suficientemente consistentes", los datos aportados por la organización del concurso parecen demoledores: además de la diferencia en la cata comparativa, "los diferentes niveles de acidez, alcohol y azúcar los convertían en vinos completamente diferentes".

Si lo pensamos bien, nada asegura que esto mismo no esté pasando con vinos remitidos a los críticos para su cata y análisis. Dado el efecto comercial que puede tener un solo punto arriba o abajo otorgado por algunos influyentes críticos, la tentación para un productor con frágiles principios éticos sería poderosa.

Una razón más, otra, para no obsesionarse con los sistemas de puntuación y valorarlos en su justa medida.

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3 Comments:

Blogger J. Gómez Pallarès said...

Sí, es alucinante la verdad. Spittoon, que es uno de los blogs anglosajones de más atracción (www.spittoon.bizz) le dedica también su comentario.
En fin...siempre se acaban descubriendo estas cosas. Más difíciles de detectar, si no poneoms la legislación en orden, serán los que dan la "pátina" de madera con los famosos "trucioli" y no lo declaran en la etiqueta.
Saludos,
Joan

08 diciembre, 2006  
Blogger La Guarda de Navarra said...

Creiamos que España tenía la exclusiva de la picaresca? Pues vemos que ya no.
Y lo que no sabremos.

10 diciembre, 2006  
Blogger SobreVino said...

Dandole vueltas al tema, supongo que lo más justo, en catas de críticos y concursos orientados a publicitación posterior de sus resultados, sería que las botellas fueran compradas en los mismo canales por los que nos surtimos los consumidores. De esa forma esta picaresca quedaría eliminada. Es cierto que siempre se argumentaría "el estado de conservación de las botellas". Pero en el fondo es el problema que sufrimos también los consumidores. Ahí aparece algo distinto que puntuar, que es al distribuidor/vendedor.

Un Saludo,

SobreVino

10 diciembre, 2006  

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